Sea lo que sea que sientas…

No me gusta cuando le ponemos etiquetas a los sentimientos… sentir debería estar libre de todo prejuicio o cualquier tipo de análisis.
Estar enamorada, obsesionada, interesada, ilusionada… son solo palabras. Muchas veces lo que en realidad sentimos no tiene nada que ver con el verdadero sentimiento.
Es tan hermoso sentir, incluso cuando lo que sentimos duele. Nos fortalece. Nos engrandece, Nos motiva.
Existen las decepciones, las traiciones y es difícil a veces entregar lo bonito que sentimos por alguien sin sentir ademas ese temor intenso a ser lastimados. Sin embargo ese miedo nos priva de tantos momentos lindos y de esa sensación de que el mundo es nuestro. Soy de las que opina que hay que intentarlo aunque al final todo salga mal.
Si cuando estas con alguien te sientes feliz, o si esa persona que te gusta esta dispuesta a valorarte y entregarte su calor y tiempo, creo que sea lo que sea que sientas, si no te das ese chance podrias quedar con esa duda de lo que hubiera sido por el resto de tu vida.
En fin, creo que amar, querer, desear…sentir en definitiva merece la pena. En un mundo donde la gente mata por disparates, creo que cuando queremos a alguien “necesitamos” dar riendas a ese sentimiento.
Estoy escribiendo esto porque yo misma he sentido ese freno interior cuando he querido decirle a alguien lo mucho que me importa. He pensado que a lo mejor esa persona se engrandece, o podría sacar provecho al conocer mis sentimientos… pero seria triste que quisieras a alguien y sucediera algo terrible que nunca te permita manifestar algo tan bonito hacia esa persona. Es cuestión de saber el momento preciso…aparte que no siempre esas cosas se tienen que decir con palabras. Hay hechos que dicen mucho mas que un siemple “Te quiero”.
Uno de los propositos que hice para este año, fue precisamente no frenarme tanto… hay que saber conocer los limites, sin embargo el otro día le mande un mensaje a mi madre, a esa mujer con la que nunca he tenido una buena relación pero que es la persona que me dio la vida…esa señora que no dijo nada cuando le reclame enojada a la edad de trece años el haber intentado abortarme y de ese modo acabar con la vida de mi hermano mellizo, quien nació muerto…mi padre y ella tenían muchas diferencias y una noche el me hizo esa historia, a lo mejor tratando de tenerme siempre de su lado en aquel campo de batalla en que habían convertido nuestra casa, sin embargo toda esa rabia que sentí y las cosas terribles que llegue a pensar…las he ido superando solo con los años y luego de ser madre. Comprendí que mi existencia inesperada le había complicado mucho su vida, en aquel entonces que trataba de dejar a mi padre con quien ya la relación no funcionaba. Tanto dolor y tantas discusiones me mantuvieron siempre al margen pero siempre la he querido a pesar de todo. Recuerdo a mis ocho años haberla visto besar y arropar muy cariñosa a mi hermana mayor y a mi solo mirarme y salir del cuarto… Yo nunca entendía el porque su actitud conmigo, pero luego fui comprendiendo las cosas y aunque mi niñez fue una etapa muy dolorosa yo se que no es una mala persona. He aprendido a quererla, es mas, ese amor tan intenso por mi hijo no es otra cosa que su manera de comunicarme lo equivocada que estuvo conmigo y lo mucho que siente no haber sabido manejar sus problemas con mi padre. Por mi parte debo confesar que ella no se imagina las veces que escribí mensajes de cariño para ella y los borraba recordando nuestras diferencias. Poder decirle lo mucho que la quiero a pesar de nuestras frecuentes discusiones aunque fuera por un mensaje de texto es algo que me llena de tranquilidad y sobre todo nos ha unido mas y me ha enseñado que tragarme algunas cosas solo va acumulando una gran ulcera interna, y el alma se va muriendo cuando no puede expresar lo que siente… el alma puede morir antes que el cuerpo. Y esa es la peor muerte que existe.

